Doula

Una doula es una mujer que se pone al servicio de otra mujer que va a parir, y le acompaña durante el embarazo, el trabajo de parto, el parto y el puerperio.
La doula se centra en el aspecto emocional, el bienestar y las necesidades de esa mujer. Le ayuda a preparar y a seguir un plan de parto, y a recopilar la información que le permitirá desarrollar confianza y tomar decisiones adecuadas.
Valida sus necesidades emocionales y físicas, y propone medidas de alivio tales como la respiración, la relajación, cambios de postura, técnicas de masaje. Todo de acuerdo con las preferencias de la embarazada.
Entiende que el cuerpo de la mujer en el momento del parto sabe exactamente qué tiene que hacer; y también que es preciso proporcionarle el espacio, la libertad y las condiciones necesarias para que actúe por sí mismo.
Reconoce el nacimiento como un proceso sagrado y único que la mujer recordará toda su vida. Su misión es nutrir y proteger la memoria de esta experiencia.
Ofrece información y ayuda en:
  • el embarazo
  • alimentación
  • opciones de parto
  • métodos de relajación
  • lactancia
  • cuidado del bebé
  • recuperación física de la madre
  • acompañamiento y escucha en todo un proceso de conexión de la madre consigo misma y con la nueva situación
Y, por supuesto, todo esto respetando e intentado conectar con el modo de ser y los hábitos de la familia.
 
¿Cuándo puedo necesitar una doula?
 
1. Durante el embarazo:
Si quiero que alguien me ayude a planear «mi parto perfecto» y me dé a conocer las opciones que tengo a mi alcance.
Si quiero información sobre cómo será el posparto, el inicio de la lactancia, lo que pueda necesitar el bebé, etc.
 
2. Durante el parto:
Está contigo animándote y ayudándote a lidiar con los miedos que te puedan surgir y, en colaboración con el personal sanitario, puede sugerir distintas maneras para soportar el dolor y facilitar el parto: masajes, posturas, vocalizaciones, acupresiones, etc.
Crea para la madre un entorno adecuado, reduciendo el nivel de ruido y luz, regulando el frío, el calor, etc.
 
3. En el posparto:
Si tienes problemas con la lactancia.
Si te sientes sola y sin ayuda.
Si te culpas y te sientes insegura.
Si la nueva situación te desborda.
Si deseas disfrutar de un posparto más relajado.